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La economía europea crecerá durante este año un 3,4%, la mayor tasa desde 1989

Bruselas revisa al alza en medio punto la previsión de aumento del PIB de la zona euro

WALTER OPPENHEIMER, Estrasburgo
El comisario europeo de Asuntos Monetarios, Pedro Solbes, anunció ayer que la economía de la Unión Europea y la de la zona euro crecerán un 3,4% a lo largo de este año. Es la tasa de crecimiento más alta desde 1989, cuando Europa creció un 3,5%, y supone revisar en medio punto para la zona euro y en cuatro décimas para el conjunto de la UE las previsiones publicadas por la Comisión en otoño. Bruselas estima que el crecimiento será menor en 2001 (un 3,1%) porque prevé una desaceleración en EE UU y un impacto retardado de los altos precios del petróleo y la subida de tipos.

'Previsiones de los
principales indicadores
económicos'

Pedro Solbes intentó contagiar optimismo al dar a conocer las mejores cifras de Europa en más de un decenio. Pero el buen comportamiento del producto interior bruto (PIB) europeo queda siempre empañado por la comparación con Estados Unidos y por la evidencia de que el símbolo de la fortaleza europea, el euro, sigue dando tumbos por los mercados de capitales mientras estos siguen embrujados por la nueva economía.

Completamente ajenas al anuncio de Bruselas y enfrascadas casi exclusivamente en la deriva de los valores tecnológicos, las bolsas europeas cayeron en tasas que oscilaron entre el 0,99% de Francfort y el 2,36% de Londres y Madrid bajaba un 1,94%. Una indiferencia casi insultante ante las buenas noticias de la economía real. Aunque ya se sabía que las previsiones de Bruselas se iban a revisar al alza y que el dato de PIB no iba a alcanzar el 3,5% que se registró en 1989, el dato final ha sido el mejor de los que se podían esperar.

Inflación y paro

Los expertos de la Comisión pronostican una mejora de la inflación a lo largo del segundo semestre del año tras la aparente estabilización de los mercados de crudo.

Bruselas apuesta por una tasa del 1,8% (seis décimas más que el 1,2% de 1999, debido a la subida del petróleo) a final de este año y del 1,7% en el 2001, pese a que en el primer trimestre del 2000 se ha llegado ya al tope del 2% recomendado por el Banco Central Europeo.

El mercado laboral sigue mejorando, aunque muy lentamente. La tasa de paro pasará del 9,2% de 1999 al 8,5% este año y el 7,9% el próximo, "el mejor dato desde la crisis de 1992-93", precisó Solbes. Pero el ritmo de creación de empleo, el gran objetivo que se han impuesto los Quince en el Consejo Europeo de Lisboa, sigue estancado en el 1,3% y bajará incluso al 1,2% en 2001 pese a las medidas acordadas en esa cumbre de la nueva economía.

Alemania, que sigue siendo el talón de Aquiles de la creación de empleo en Europa con una tasa del 0,3% el año pasado y el 0,4% en este, mejorará. Para 2001, la Comisión pronostica un crecimiento del 0,7% del empleo en Alemania. Es exactamente el fenómeno contrario de España, donde la espectacular tasa del año pasado (3,4%) cae en este (2,8%) y continuará esa caída en 2001 (2,5%).

Los Quince siguen avanzando en el largo camino del saneamiento de sus finanzas públicas. El déficit bajó al 1,2% en la zona euro en 1999 y lo hará hasta el 0,9% y el 0,8%.

En los países de la unión monetaria, la deuda bajará del 72,3% al 70,5% y al 68,2% en 2001, una tasa que no se conocía desde principios de los años noventa.

Pese a todos estos buenos datos, la Comisión Europea se muestra menos optimista en sus previsiones de crecimiento para el año 2001, que sitúa en el 3,1% tanto en la zona euro como en la unión a Quince.

Pedro Solbes lo atribuyó sobre todo a que los expertos europeos creen que la economía de Estados Unidos va a empezar a moderar sus tasas de crecimiento del PIB y pasará del 4,1% de 1999 al 3,6% a final de este año y el 3% en el 2001, por debajo ya del crecimiento previsto para Europa.

En 2001, "la expansión del comercio mundial y las exportaciones de la Unión Europea volverán a niveles normales al preverse una ralentización de la economía estadounidense", explica la Comisión.

Además, la actividad económica se verá debilitada "por el efecto retardado de la subida de precios del petróleo" y la demanda interna se verá reducida "por el efecto retardado del endurecimiento de la política monetaria y la subida de tipos de interés a largo plazo en 1999".