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"El nuevo IPC del 2001 será capaz de reflejar mejor el mundo de las nuevas tecnologías"

PRIMO GONZÁLEZ

Madrid

El Instituto Nacional de Estadística (INE) está preparando desde hace un año el nuevo índice de precios de consumo, el nuevo IPC, uno de los grandes indicadores de la economía española, que necesita una actualización, como explica en esta entrevista Pilar Guzmán, presidenta del INE. Para el año 2001 está previsto que arranque el nuevo IPC, modernizado y homogéneo con los de los países del euro. Cada diez años hay que cambiar las bases sobre las que se calcula el índice, ya que los hábitos de consumo son cambiantes y los ciudadanos, sobre todo las nuevas generaciones, no gastan lo mismo que sus antepasados. Para que el IPC sea realmente un indicador de precios fiable, su estructura debe ser revisada y el lavado de cara se impone cada cierto tiempo.

"El IPC necesita una mayor frecuencia de actualización", afirma Pilar Guzmán, presidenta del INE, cargo que ocupa desde hace tres años. "Estamos cambiando la base de forma que las ponderaciones y el peso de cada producto o servicio en el consumo total para el cálculo del IPC se adapten a lo que es el gasto de las familias. Cada vez se gasta menos en alimentación y más en telefonía o informática y no sólo porque cambien los precios, sino porque los hábitos de consumo se modifican y los aumentos de renta llevan también consigo un cambio en las necesidades y gustos de los consumidores. Aumenta el gasto en unas cosas y disminuye en otras y eso afecta a los resultados del IPC."

"De todas formas, convendría decir que el IPC actual está funcionando bien y ha funcionado bien en el pasado, ya que no se ha mantenido estático debido a algunas actualizaciones que hemos ido haciendo, como la telefonía móvil por ejemplo. Una prueba de que su capacidad para medir la realidad está bastante contrastada con los IPC de otros países es el hecho de que los resultados que tenemos cada mes del IPC son prácticamente idénticos a los que se obtienen del IPC armonizado que se realiza con los criterios homogéneos respecto a los demás países de la Unión Europea. Aun así, no debemos renunciar a perfeccionarlo aún más para que su capacidad de actualización sea mayor."

-La base para el cálculo del IPC se cambiaba antes cada ocho o diez años, cuando se conocía la estructura del consumo con la encuesta de presupuestos familiares. ¿Cuál va a ser ahora la frecuencia de este cambio?

-La actualización de la encuesta es ahora mucho más frecuente y sobre todo hemos ampliado el colectivo de familias que nos facilitan información de forma sistemática. Antes la encuesta se hacía con 3.000 familias, ahora con 8.000. Esto nos ha permitido conocer más de cerca la evolución de los hábitos de consumo, de forma que estaremos en condiciones de modificar las ponderaciones para el cálculo del IPC cada dos o tres años. Y además, cualquier producto o servicio de nueva aparición podremos incluirlo con mayor rapidez para que quede reflejado de forma bastante más inmediata en el IPC.

-¿Cuál es el calendario previsible de salida de los nuevos datos?

-Está previsto que en enero del año 2001 empiece a publicarse el nuevo IPC. Durante todo el año 2000 vamos a proseguir con la depuración de los datos de la encuesta de presupuestos familiares. Queremos que el nuevo IPC salga sólo cuando tengamos plena confianza en la fiabilidad de sus ponderaciones y de los resultados que aporta.

-¿Se van a mantener los niveles de toma de datos mensuales para garantizar la fiabilidad de los resultados?

-El IPC español se realiza cada mes con la toma de 150.000 datos, una de las cifras más altas del mundo. En pocos países se realiza una toma tan masiva de datos como en España. Además, los datos se recogen, la mayor parte de ellos, tres veces al mes, de forma que la fiabilidad de la información está ampliamente garantizada. En España, además, tenemos la particularidad de que la toma de datos se realiza en medios rurales además de en las zonas urbanas, una característica que no se da en otros países, lo que complica bastante el trabajo, pero enriquece los resultados.

-Una de las áreas más desconocidas en cuanto a precios es el sector servicios y en particular el turismo, que es una caja de sorpresas para el IPC. ¿ Vamos a saber alguna vez lo que pasa con los precios turísticos?

-Estamos preparando desde hace algún tiempo una encuesta amplia sobre el sector servicios que nos permitirá saber bastante más sobre las actividades turísticas. Este año vamos a tener los primeros resultados, pero en el año 2000 habrá ya una información completa. La encuesta es el proyecto más ambicioso de cuantos está desarrollando el INE en estos momentos, ya que participan en ella 160.000 empresas, que rotan a lo largo de dos años, de forma que cada año son 80.000 las empresas que aportan información. Conocer el sector servicios es cada vez más básico para el país, ya que representa más del 60% de la actividad.

-¿Y cómo encaja el turismo en este esquema?

-Todas las ramas del sector terciario proporcionan información al cabo de dos años, pero en dos de ellas, el turismo y ese otro sector que está apareciendo en estos momentos y que denominamos la sociedad de la información (telecomunicaciones, informática, audiovisual), el seguimiento será anual. Esto nos permitirá contar con un índice de precios turísticos bastante más completo que en la actualidad, en el que se recogerán las tres grandes áreas del sector, es decir, los precios que pagan las empresas, los de los mayoristas del turismo y los de las familias o clientes finales. Hasta ahora sólo conocíamos los precios que cobran los hoteles a los clientes individuales, de carácter familiar, que son los que entran a formar parte del IPC. Estos precios suelen tener un sesgo algo más alcista que los de otro tipo de clientela, que cuenta con más capacidad de negociación para lograr mejores tarifas debido al volumen. Pero los precios que se pueden incluir en el IPC son sólo los de los particulares y las familias, y este es sólo un segmento de la actividad turística. En cuanto al sector de las nuevas tecnologías y de la sociedad de la información, se trata de una serie de actividades que en la sociedad moderna tienen un peso creciente y constituyen una vía de innovación permanente, cuya realidad hemos de seguir de cerca.

-¿Qué aportación hacen las comunidades autónomas al conocimiento estadístico del país y cuáles son sus relaciones con el INE?

-Las autonomías han ido creando sus propios mecanismos de obtención de información estadística, pero tenemos con ellas unas relaciones excelentes. Sobre todo porque estamos trabajando en permanente contacto para evitar duplicidades. Algunas autonomías han iniciado incluso investigaciones y trabajos estadísticos innovadores que constituyen una buena aportación. Lo más importante en el aparato estadístico a nivel estatal es que las estadísticas que manejamos todos sean homogéneas y comparables entre sí, que tengan metodologías similares, de forma que cuando un ciudadano o un político de una zona de la UE quieran saber cuál es su situación respecto al resto, puedan disponer de comparaciones homogéneas entre sí. En cuanto al papel del INE, el hecho de que dispongamos en toda España de información comparable es un aval importante y explica la demanda creciente de información que tenemos.