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Riesgos fronterizos

El déficit comercial de diciembre obligará a revisar el crecimiento económico del cuarto trimestre


Gráfico: España
frente al exterior

El aumento en un 52,5% en el déficit comercial el pasado año, hasta un máximo histórico de 5,4 billones de pesetas, junto con el incumplimiento del objetivo de inflación, son los dos indicadores que han ensombrecido los buenos resultados de la pasada legislatura en crecimiento económico y creación de empleo. La tasa de cobertura del comercio, lo que suponen las exportaciones frente a las importaciones, ha descendido hasta el 76,1%, el nivel más bajo desde 1993, lo que denota una pérdida de competitividad de la economía española frente al exterior. La inflación y el encarecimiento del petróleo han pesado más que los efectos positivos de un euro que ha perdido ya hace tiempo la paridad respecto al dólar.


CONCHA MARTÍN, Madrid
La economía española siempre ha necesitado del exterior para funcionar. Ha exportado mucho, pero ha comprado más en otros países, especialmente en épocas de auge económico. Es lo que ha ocurrido en el año 1999, pero de una manera mucho más acusada. El déficit comercial ha alcanzado un máximo histórico de 5,4 billones de pesetas, un 52,5% más que el año anterior, y la tasa de cobertura (exportaciones sobre importaciones) ha descendido al 76,1%, el nivel más bajo desde el año 1993.

Este desequilibrio es el resultado de que las empresas españolas han vendido fuera un 5,6% más que el año anterior, pero el mercado interior ha absorbido un 14% más del exterior. Dicho de otra forma, el mercado español ha acogido más bienes producidos en el exterior, ha contribuido al crecimiento del empleo en otros países y todo ello es resultado de que ha empeorado su capacidad de competir.

Según los expertos de Analistas Financieros Internacionales, "el notable diferencial en términos de crecimiento a favor de las exportaciones españolas respecto de las mundiales se ha reducido de manera intensa desde finales de 1998, lo que sugiere que la economía española ha perdido competitividad".

La crisis financiera internacional de finales de 1998 y principios de 1999 ha atenazado el comercio internacional y el de España ha resultado especialmente perjudicado. En 1997, las exportaciones de los países de la UE crecieron a una tasa media del 17,9%; las españolas, un 19,4%. En el tercer trimestre de 1999 (últimos datos publicados), las exportaciones de la UE crecieron a una tasa del 5,3%, y las españolas, un 5,2%. En las importaciones, por el contrario, se han mantenido las diferencias: el crecimiento de las importaciones españolas sigue siendo más alto.

El 72,3%, hacia la UE

Por zonas geográficas, la pérdida de terreno es especialmente significativa en lo que respecta al resto de países de la UE. España vende a la UE el 72,3% de los productos que salen hacia el exterior, cuyo valor ha crecido un 6,6% el pasado año. Esta tasa es menos de la mitad del crecimiento experimentado por las importaciones (15,1%) de la UE, que suponen el 67,7% del total.

Hacia América Latina, la segunda zona con mayor actividad comercial para España, las ventas españolas (un 6,2% del total) cayeron el pasado año un 2,1%, mientras que las importaciones crecieron un 12,9% (un 3,9% del total).

Una de las causas es que la economía española ha crecido más rápido que la media de la UE en ese periodo. Según los cálculos de Ángel Laborda, de la Fundación de las Cajas de Ahorros, "cuando la economía española crece seis o siete décimas por encima de los demás países desarrollados, el saldo exterior empieza a deteriorarse".

Así se refleja en los datos de la contabilidad nacional que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha hecho públicos para el pasado año. El sector exterior ha detraído al crecimiento económico 1,2 puntos el pasado año, dos décimas más que el anterior. Es decir, que con un sector exterior más saneado, la economía española podría haber crecido más, lo que se hubiera traducido en un mayor número de empleos.

Por añadidura, los datos de comercio exterior en el mes de diciembre han sido peores de lo esperado, lo que probablemente llevará al INE ha revisar a la baja el resultado de crecimiento económico del cuarto trimestre del pasado año. El INE dio el cierre del ejercicio antes de que se publicasen estos datos por parte del Ministerio de Economía, y ha hecho los cálculos del año en base sus propias previsiones.

Así, el déficit comercial se disparó en diciembre un 73,8% respecto del mismo mes del año anterior, al crecer un 27,8% las importaciones y un 15% las exportaciones, frente a crecimientos del 11,7% y del 10,3% respectivamente, estimados por el INE.

Fuentes del Instituto señalan que la revisión del crecimiento económico sólo podría afectar al cuarto trimestre del pasado año (que se saldó con un 3,9%), pero seguramente no a la media del ejercicio (3,7%), ya que el segundo decimal fue muy alto.

Además del diferencial de crecimiento, España ha visto en este último año cómo sus precios crecían más rápido que los de la media de los países del euro, en torno a un punto. Al tener un 60% de sus ventas concentradas en esta zona, los altos precios españoles también han debido perjudicar las exportaciones hacia estos países.

Más competencia

Pero, como destaca el economista Miguel Ángel Fernández Ordóñez, "los precios hacia la exportación de las empresas españolas han sido inferiores a los que aplican en el mercado interior". Esta "compensación", producto de que existe más competencia en el exterior que en el interior, añade Fernández Ordóñez, se ha producido gracias a que la moderación salarial de estos años ha permitido a las empresas españolas reducir costes y vender más barato en el exterior.

Capítulo aparte, en relación a las importaciones, es el de los productos energéticos, otra de las causas de que se haya descompensado la balanza comercial el pasado año. Según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, el precio medio por tonelada de petróleo ha aumentado un 27,5% el pasado año, unos 200.000 millones de pesetas, lo que explica 12 puntos del aumento del déficit comercial el pasado año (52,5%).

La debilidad del euro frente al dólar, en torno al 11% el pasado año, está también en el origen del deterioro del sector exterior. Aproximadamente el 30% de nuestras importaciones se realizan en dólares, porcentaje que se reduce al 25% en el caso de las exportaciones, lo que hace que el comercio exterior se haya visto más perjudicado que favorecido por la debilidad de la moneda europea. Como explica Fernando Fernández, director del Servicio de Estudios del BSCH, esto hace que España se encuentre "menos beneficiada" por la depreciación del euro y que "las importaciones hayan aumentado en precio, pero no en volumen".

El paraguas del euro
El fuerte desequilibrio comercial del pasado año llevaría a la economía española a tener problemas de financiación frente al exterior, lo que afectaría a la cotización de la moneda y a los tipos de interés. Pero desde el primero de enero de 1999, España está bajo el paraguas del euro y a resguardo de los ataques de los mercados financieros.

¿Se puede mantener siempre esta situación? "Existe un desequilibrio que a corto plazo no tiene consecuencias, pero que a medio plazo no es sostenible", explica Ángel Laborda, de la Fundación de las Cajas de Ahorros. Una receta sería, en su opinión, "desacelerar el consumo y fomentar el ahorro".

Todo lo contrario a la política desarrollada hasta ahora y a lo que apunta el programa electoral del PP, el partido probablemente ganador en las elecciones de hoy, en el que se anuncian nuevas rebajas fiscales. El modelo de crecimiento se ha basado en la demanda interna (consumo e inversión), mientras que la posición de la economía española frente al resto del mundo se ha deteriorado en más de un billón de pesetas durante 1999.

La causa es que no se ha generado suficiente ahorro interior para financiar las inversiones, porque buena parte del dinero disponible se ha volcado en el consumo. Según Fernando Fernández, director del Servicio de Estudios del BSCH, "es razonable que la economía española tire del ahorro exterior, porque su nivel de renta está por debajo de la media de la Unión Europea y tiene que desarrollar más proyectos de inversión".

Por el momento, el superávit que la economía española mantiene por turismo compensa, aunque sólo en parte, el deterioro comercial. Hasta el tercer trimestre del pasado año, el déficit de la balanza por cuenta corriente y de capital ha llegado a representar el 1% del producto interior bruto (PIB), cuando en los cuatro años anteriores hubo superávit.