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A más calor, más precio

Coca-Cola experimenta con máquinas de bebidas que varían el coste de la lata según la temperatura

JAVIER DEL PINO, Washington
Técnicos de la compañía Coca-Cola han desarrollado unos sensores que permiten valorar las condiciones climáticas y alterar en consecuencia el precio de un bote de bebida en las máquinas instaladas en todo el mundo.

De implantarse el sistema, el precio subiría con el calor o si hay escasez y sería más barato en condiciones u horarios de menor demanda. El sistema se basa en sensores térmicos que permiten ajustar el precio de una lata en función de la temperatura exterior. Más aún: la tecnología también será capaz de aplicar sin piedad un aumento de precio cuando crece la demanda y escasean las existencias.

Ha sido el presidente de la compañía, Douglas Ivester, el que ha desvelado la llegada de las "máquinas inteligentes", aunque un comunicado de la empresa asegura que se trata sólo de un prototipo que de momento no estará en el mercado.

En una entrevista con la publicación brasileña Veja, explica la nueva tecnología: el deseo de beber una Coca-Cola aumenta en los momentos de más calor y decrece cuando hace mal tiempo.

Ivester asegura que la Coca-Cola "es un producto cuya utilidad varía en cada momento". Según su teoría, un bote de Coca-Cola no debe costar lo mismo en un estadio de fútbol en pleno verano que en una inhóspita estación de tren de madrugada.

Para Ivester, de igual manera que las líneas aéreas suben el precio de los billetes cuanto más cerca está el horario de salida del vuelo, su empresa debería beneficiarse de las leyes de la oferta y la demanda.

De vuelta al ejemplo del fútbol veraniego, Ivester afirma: "Es justo que en ese momento el bote de Coca-Cola sea más caro. La máquina sólo hará que ese proceso sea automático". Aunque está en fase de experimentación, ya se ha probado en el mercado japonés.

En realidad no se trata de un descubrimiento científico histórico: tan sólo se ponen los viejos sensores térmicos al servicio de la empresa. Sin embargo, esta innovación abre a Coca-Cola el sendero de la modernización de sus máquinas dispensadoras de bebidas.

La indiscreción de Douglas Ivester pilló de sorpresa a su propio equipo de relaciones públicas, de tal forma que hizo público un comunicado en el que asegura que "no está poniendo en el mercado máquinas de bebidas que aumentan el precio de los refrescos cuando hace calor". En todo caso, esta frase no se contradice con las declaraciones de Ivester de que no están instalando máquinas de este tipo.

En los últimos cinco años, Coca-Cola ha invertido más de 1.800 millones de dólares (280.000 millones de pesetas) en máquinas de bebidas. Un 11,9% de los refrescos que se consumen en el mundo proceden de sistemas automáticos.