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El BCE interviene en los mercados por primera vez sin lograr un repunte del euro

PILAR BONET, Berlín
El Banco Central Europeo (BCE) intervino ayer por primera vez en su historia en los mercados financieros para mantener la moneda única y anunció la compra de 2.500 millones de euros. La medida influyó positivamente en el cambio de esta moneda, que inicialmente volvió a colocarse por encima de los 0,87 dólares, tras haber iniciado la jornada a 0,8603, aunque luego cedió terreno. Los dirigentes del BCE evitaron calificar la decisión como una intervención de rescate para el debilitado euro y la presentaron como la venta de los ingresos por intereses de las reservas de moneda extranjera.

A principios de 1999, el BCE fue dotado de reservas en moneda extranjera por un valor inicial de 39.500 millones de euros. Las reservas, que en un 15% estaban constituidas por oro, fueron transferidas al BCE por los bancos nacionales participantes en el sistema del euro. Desde 1999, los activos en moneda extranjera han generado al BCE unos intereses en dólares y en yenes que equivalían a algo más de 2.500 millones de euros.

El 31 de agosto, el banco decidió utilizar los ingresos generados por los activos en moneda extrajera en la compra de euros. El BCE anunció que había informado de su decisión a la Reserva Federal en Nueva York y al Banco de Japón y de su intención de seguir vendiendo los futuros ingresos en concepto de intereses de activos extranjeros de forma regular en el futuro.

Al término de una reunión del Consejo del BCE, que se celebró ayer en Francfort, el presidente de la institución, Wim Duisenberg, se mostró preocupado por la baja cotización del euro frente al dólar y reiteró que ésta no refleja ni la positiva situación de la economía en la zona del euro ni las condiciones externas favorables a las exportaciones.

Tras el breve repunte de ayer, el euro volvió a caer y el BCE fijó un cambio oficial de 0,8693 dólares. Más tarde, en los mercados, el euro se cambiaba a 0,8640 dólares.

Según Duisenberg, las tasas de inflación media de los once países del euro están entre las más bajas del mundo y las perspectivas de crecimiento económico han mejorado. El PIB de la zona del euro se ha incrementado un 3,75% durante la primera mitad del año y el crecimiento continuará por encima del 3% en el 2001, según los datos de Eurostat divulgados ayer por el presidente del BCE. El empleo, además, ha aumentado fuertemente en la primera mitad de este año y es previsible que el consumo y la inversión privada lo hagan también.

El índice anual del índice armonizado de los precios al consumo fue de un 2,4% en julio. El fuerte incremento de los precios del petróleo y la depreciación exterior de la moneda única ha influido en la evolución de los precios en la zona del euro.

El Consejo de Gobierno del BCE continuará vigilando atentamente los riesgos existentes para la estabilidad de los precios, aseguró Duisenberg, según el cual la pérdida de ingresos reales sufridos por la economía en su conjunto no puede ser compensada por un intento de transferir las cargas.

Según el alto funcionario, los intentos de que los salarios se adapten a la subida de los precios del petróleo perjudicaría las expectativas de crecimiento y el relajamiento de las políticas presupuestarias de los países del euro, seguidas en nombre del Pacto de Estabilidad, complicaría las reformas fiscales que a la larga determinarán un mayor potencial de crecimiento de la euro zona.

El BCE decidió ayer no subir su principal tipo de interés, que mantiene en un 4,5%. Por otra parte, en el orden del día de la cumbre anual del FMI que se celebrará en Praga la semana próxima no se ha previsto tratar la renovación de los acuerdos de tipos de cambios que fueron suscritos con Estados Unidos y Japón en los años ochenta, según manifestó Duisenberg.