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El BCE alerta de que el descontrol de los precios le fuerza a subir los tipos en breve

El economista jefe del banco afirma que "las perspectivas han empeorado notablemente"


Los ciudadanos europeos se enfrentan a una época de hipotecas más elevadas y créditos más caros. El Banco Central Europeo subirá los tipos en su reunión del 31 de agosto, o a más tardar en la siguiente, el 14 de septiembre, y continuará haciéndolo lo que queda de año para frenar la desbocada inflación en la zona euro. Así interpretaron ayer los agentes económicos las palabras de Otmar Issing, economista jefe del BCE, quien afirmó que las perspectivas "han empeorado notablemente". Mientras, el resto de tensiones inflacionistas no cejan. Repsol subió de nuevo dos pesetas el precio del gasóleo, la segunda subida de esta magnitud en una semana.


CRISTINA GALINDO, Madrid

La sombra de la inflación planea sobre Europa y va a peor. El Banco Central Europeo ha admitido que los precios, la gran mancha negra de las economías europeas, subirán más en los próximos meses. "Las perspectivas para la evolución de los precios a corto plazo han empeorado de nuevo notablemente", según declaró ayer el economista jefe de la institución monetaria, Otmar Issing. Malos augurios que forzarán a subir los tipos de interés de la zona euro como muy tarde en septiembre. Así lo interpretaron los agentes económicos del continente. La consecuencia más directa: los compradores se enfrentan a un periodo de hipotecas más caras.

Las perspectivas ya eran malas para la evolución de la inflación en la Unión Europea, pero ayer se volvieron peores. El indicador de los precios de producción alemanes, uno de los principales termómetros para medir la inflación, se puso en julio por las nubes. Se incrementaron un 0,7% respecto al mes anterior para situarse en el 3,3%. Se trata del mayor aumento en nueve años, mucho mayor del esperado, y sobre todo confirma la tendencia inflacionista de la zona euro, que amenaza con una mayor presión en el futuro.

Todo apunta a que Wim Duisenberg, presidente del Banco Central Europeo (BCE), tendrá que subir los tipos de interés (actualmente en el 4,25%) para combatir una lacra que amenaza con desequilibrar peligrosamente la economía de la UE. La institución monetaria ya se ha resignado a que la inflación supere este año el objetivo marcado: el 2%. En una entrevista publicada ayer en el diario alemán Handelsblatt, Otmar Issing, economista jefe de la institución con sede en Fráncfort, aseguraba que las posibilidades de que las previsiones del 2% se cumplan son "escasas".

En realidad, la inflación ya supera cualquier previsión. La economía alemana, la primera de la UE, pesa, pero las malas noticias para los precios alcanzan ya al conjunto de la zona euro. En el mes de julio se situó en el 2,4% en julio, mayor de lo esperado. Ya no sólo los países típicamente inflacionistas sucumben, como España (un 3,6% interanual en julio), sino toda la zona euro.

Objetivo imposible

A la vista de las cifras, al gendarme que vela por el control de los precios en la zona del euro la inflación se le ha ido de las manos. "El BCE ha cometido errores probablemente", explica José Rojo, del BSCH. "Uno de ellos ha sido la poca transparencia para explicar sus movimientos; con esa política se puede dar la sensación, a veces, de que sus objetivos no son claros".

El BCE se ha estrenado con cinco subidas de los tipos de interés desde noviembre de 1999. Entonces el precio del dinero estaba en el 2,5%. Ahora se sitúa en el 4,25%. Pero por poco tiempo. La mala racha de la inflación añade presión para una subida de urgencia de los tipos de interés. Los mercados ya dan por hecho un alza en la reunión del consejo del banco prevista para el 31 de agosto o, a más tardar, en el encuentro del 14 de septiembre. Sólo queda por ver si será de medio punto o el BCE se conformará con sólo un 0,25% más, y si no habrá más subidas este año. El BSCH prevé que los tipos alcancen el 5% antes de 2001.

Como en todo, el origen no es sólo uno. La inflación se descontrola porque, al contrario que en Estados Unidos --una economía capaz de crecer a tasas del 5% sin tensiones en los precios--, la UE crece sin saber controlar su demanda interna. Ahí es donde puede actuar el BCE. Con tipos más altos, empresas y ciudadanos no se animan a endeudarse tanto para gastar. Pero las cifras demuestran que los altos precios del petróleo --que se han encarecido un 29,3% en comparación a hace un año-- y la debilidad del euro frente al dólar --la divisa europea se ha depreciado un 25% desde su estreno el 1 de enero de 1999-- están pasando factura a Europa. El crudo, por ejemplo, ha sido el principal causante de la afilada subida de los precios de la producción en Alemania en el mes de julio.

Una subida de tipos, sin embargo, empujaría al euro hacía arriba, porque sería más atractivo comprar divisas europeas. Pero hay mucho escepticismo sobre si estos beneficios se podrían mantener mucho tiempo. "El mercado todavía mira adelante, temiendo que el crecimiento en la zona euro sea débil y que, a la vez, la inflación siga subiendo. En este sentido, un endurecimiento de la política monetaria sólo haría que las cosas fueran a peor", explicó a la BBC ayer Ken Landon, analista del Deutsche Bank.

Un temor agravado por las dudas sobre la recuperación en Alemania. El índice de confianza empresarial alcanzó mínimos esta semana hasta un nivel inesperado. Con señales de ralentización en la mayor economía de la UE y nuevas subidas del precio del dinero, el BCE se enfrenta a la posibilidad de que todavía más dinero europeo viaje a EE UU, un paraíso de crecimiento para los inversores, según una analista de Schroder Salomon. "Las tendencias a largo plazo siguen siendo muy sanas y sólidas", recordó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Jake Siewert. Si las inversiones europeas siguen fluyendo de forma masiva a Estados Unidos, el dólar será todavía más fuerte que el euro. Los expertos no encuentran remedios fáciles para la recuperación de la moneda única.

Hipotecas más caras

Las consecuencias son potencialmente dañinas para los bolsillos de los consumidores. Muchos de los que contrataron una hipoteca antes de noviembre del año pasado, cuando los tipos de interés estaban en el 2,5%, empiezan a dolerse a estas alturas de las subidas del precio del dinero.

El tipo de interés de referencia para la mayoría de los préstamos hipotecarios, el mibor, se situó el mes pasado en el 5,1%, el nivel más alto desde 1997. La subida desde julio del año pasado supera los dos puntos, por lo que las previsiones anuales que se produzcan con esa referencia suponen un coste medio de 15.000 pesetas al mes, según cálculos del sector.

Un ciudadano que pidió dinero prestado para comprarse un piso en el verano de 1999, seis meses antes de la primera subida de tipos, se encontró entonces con el mibor en el 2,65% y, desde entonces ha visto, mes a mes, como su hipoteca se encarecía.