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El BCE sube los tipos para apuntalar el euro

El precio del dinero de los Once aumenta un cuarto de punto y se coloca en el 3,25%

FERNANDO GUALDONI, Madrid

Presionado por la acusada caída del euro en las últimas semanas y por la preocupación que la debilidad de la moneda única europea ha desatado en los mercados financieros y en los responsables económicos de la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE), con su presidente Wim Duisenberg a la cabeza, decidió ayer subir el precio del dinero un cuarto de punto, para situarlo en el 3,25%. La razón oficial que esgrimió Duisenberg para justificar la subida de tipos, la segunda en menos de tres meses, fue el peligro de inflación futura que se cierne sobre la zona euro. Pero a nadie se le escapa que el aumento de tipos que el miércoles aprobó la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos puso al BCE contra las cuerdas y, ante el peligro de un nuevo desplome del euro frente al dólar en las próximas semanas y de un rebrote de los reproches a Duisenberg por su pasividad, la autoridad monetaria europea decidió cortar por lo sano.

La subida aprobada ayer fue la misma que en la anterior ocasión, el pasado 4 de noviembre, cuando el BCE elevó los tipos de interés del 2,75% al 3%. El precio del dinero se sitúa ahora por encima del fijado a finales de 1998 como punto de partida para el nacimiento del euro el 1 de enero de 1999.

Preocupación repentina

Wim Duisemberg, presidente del BCE, reconoció en una conferencia de prensa en Fráncfort tras la reunión del consejo del banco que el tipo de cambio del euro "se ha convertido en un motivo de preocupación". Sin embargo, insitió en que ésta no ha sido la principal razón para que el banco subiese los tipos de interés, sino los precios. La inflación en la zona euro fue del 1,7% durante 1999, frente al 0,8% de 1998.

Poco después de conocerse la decisión del BCE, la moneda única sufrió un ligero retroceso, llegando a cotizar a 0,9709 dólares, por debajo del mínimo registrado el pasado martes. No obstante, a partir de ahí experimentó una fuerte recuperación, llegando a cotizar a 0,9940 dólares, lo que demuestra que los mercados valoraron el gesto del BCE como el punto final a semanas de pasividad.

Desde que tomó las riendas de la política monetaria de los Once hace más de un año, el BCE se fijó un objetivo de inflación para la zona euro del 2% y, actualmente, el índice de precios en seis de los once países está por encima de ese máximo deseado. Este dato, sumado a que el banco espera un mayor fortalecimiento de la economía a partir del segundo semestre de este año (y por tanto un cierto recalentamiento de la economía) ha resultado clave para que el banco decidiera subir los tipos. Los factores inflacionistas que más le preocupan a Duisemberg son la subida del precio del petróleo y la de los salarios. La primera razón es notoria: el precio del petróleo ha llegado a subir más de un 150% en un año.

Con respecto a la segunda, Duisemberg explicó que la determinación del banco de frenar la inflación debe ser un referente para los sindicatos a la hora de pactar un aumento de los salarios para sus trabajadores. En otras palabras, Duisemberg pide a todos que arrimen el hombro ahora que el organismo se ha decidido a tomar una medida en ese sentido.

Duisemberg previno ayer que "los precios de las importaciones subirán más y que por este motivo aumentará el riesgo de que los precios al consumo suban a medio plazo". Añadió que "la inflación se elevará un poco para luego nivelarse, pero como media no superaremos el 2%" en el conjunto del año.

La decisión de subir el precio del dinero es, según los analistas consultados, "un medida moderada que contenta a todos y que deja la puerta abierta para nuevas subidas". Dentro de los Once, el alza beneficia a países como España, Irlanda y Portugal, que mantienen altas tasas de crecimiento económico pero, al mismo tiempo, sufren fuertes presiones inflacionistas. Una subida de los tipos ayuda a estos Estados a enfriar su actividad económica y de este modo contener sus precios. Es, salvando las distancias, una situación parecida a la de la economía estadounidense.

Para Alemania, Italia y Francia, países cuya prioridad es reactivar sus economías, más que andar preocupándose por la inflación, la subida de tipos es, en principio, perjudicial. No obstante, un alza de apenas un cuarto de punto no supone una amenaza. El BCE confía en que la economía de estos países, al igual que el resto de la zona euro, experimentará un fuerte avance para finales de año.

Todos los analistas consultados coincidieron ayer en afirmar que la subida de tipos ha sido una medida acertada. Incluso bien recibida por los mercados. Las principales bolsas europeas registraron fuertes alzas al cierre y gran parte de ese avance se produjo poco después de que el BCE anunciara su decisión. Pero en lo que no todos se pusieron de acuerdo es en el porcentaje y en la oportunidad de la subida.

Alberto Ruiz, de Analistas Financieros Internacionales, explica que con esta subida moderada el BCE deja la puerta abierta para futuras e inmediatas nuevas alzas. "De esta manera", dice Ruiz, "el banco señala a los mercados que vigilará permanentemente la evolución de la economía en los próximos meses y que estará listo para reaccionar según su marcha. Una subida de medio punto hubiese creado una alarma innecesaria".

Otros analistas, los menos, señalan que "la moderación del BCE ha sido excesiva y que provocará incertidumbre en vez de traer tranquilidad a corto plazo". Estos expertos auguran que los tipos en la zona euro no tardarán en estar en el 3,75%.

El don de la oportunidad

Al opinar sobre el sentido de la oportunidad del BCE, la posición mayoritaria de los analistas ha sido muy crítica. En primer lugar porque se produce inmediatamente después de que Estados Unidos hiciera lo mismo. En segundo, porque echa por tierra el repetido argumento de los responsables de la política económica europea de que la caída en picado del euro no es un factor de preocupación. "Durante mucho tiempo, el BCE se aferró a su política sin siquiera considerar el mensaje que los mercados le estaban dando", comentaron varios analistas. "Resulta que ahora la depreciación del euro, que hace un año que cae de forma imparable, es un factor de inestabilidad para los precios", explican. "El BCE debió darse cuenta de ello cuando la moneda única había perdido el 10% de su valor frente al dólar", añaden.