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La inflación se queda sin antídoto
Cuando el Banco de España decidía, un IPC del 4% se combatía con tipos del 13% al 9%

LUIS APARICIO -  Madrid
EL PAÍS |  Economía - 09-12-2002

Es la paradoja de una política monetaria común donde el precio del dinero lo marca desde 1999 el Banco Central Europeo (BCE). La economía española se encuentra entre las más inflacionistas de la Unión Europea y el pasado mes de octubre alcanzó una tasa interanual del 4%. Con estos niveles de inflación, cuando era el Banco de España el que decidía sobre los tipos de intervención, éstos se situaron entre el 13% y el 9%. Sin embargo, para la economía española rige ahora un precio del dinero en el 2,75% después de la última rebaja de medio punto aplicada por el BCE el pasado jueves.

Nunca antes la tasa de inflación había superado al precio del dinero en la reciente historia de la economía española. Los precios han crecido en los últimos 12 meses a niveles del 4%, mientras que el tipo de intervención se coloca en el 2,75%.

El presidente del Banco Central Europeo, Win Duisenberg, ha sucumbido a su repetido discurso por el que el objetivo de esta institución es el de control de los precios. Sin embargo, las presiones han sido continuas, tanto de los países de la eurozona con menor crecimiento (caso de Alemania) como por las rebajas en el precio del dinero que ha aplicado Estados Unidos con el fin de reactivar su economía.

El café para todos que desde 1999 aplica el BCE en su mandato de dirigir la política monetaria hace peligrar aún más la evolución de los precios en España, más necesitados de tila que de estimulantes. Así, las diferencias son demasiado abultadas entre unos países y otros en cuanto a la marcha de los precios en el último año. El pasado mes de octubre, la inflación interanual alcanzó el 4% en España, mientras que en Alemania o Bélgia se coloca en el 1,3% y en Francia en el 1,9%. Unos niveles de precios estos últimos que sí son plenamente compatibles con la actual evolución del precio del dinero.

La rebaja de los tipos de interés de medio punto que aplicó el pasado jueves el BCE para situarlos en el 2,75% hacen muy difícil el control de los precios en la economía española, que con esta rebaja recibe un nuevo estímulo inflacionista. El vicepresidente y ministro de Economía, Rodrigo Rato, avisó la pasada semana de que esta medida perjudicará a la inflación en España. También apeló a la cautela de las familias, pues estamos en una situación de tipos extraordinariamente bajos que subirán cuando mejoren las economías y que, por tanto, supondrá un encarecimiento de los préstamos concedidos o revisados ahora.

Aunque la situación de las economías es distinta y la moneda única pronostica una mayor estabilidad, resultan chocantes los niveles de tipos que hace pocos años manejaba el Banco de España -encargado entonces de la política monetaria- con tasas de inflación del 4% como la que actualmente soporta la economía española.

En febrero de 1993, por ejemplo, la inflación se situó en el 4%, pero el Banco de España contaba con un tipo de intervención del 13% que dio paso a un largo periodo de rebajas sucesivas. Otra fecha descatada es enero de 1996, cuando la inflación se situaba por debajo de los niveles actuales hasta el 3,9%, mientras que el Banco de España prestaba el dinero al 8,75%. Y, más recientemente, en octubre de 2000, ya con el BCE dirigiendo las riendas monetarias, la inflación española al 4% encontraba sujeción en un precio del dinero en el 4,75%.

Ha sido a partir de abril de este año cuando se ha producido esa lucha de fuerzas entre impulsar la economía y sostener los precios, la que ha llevado a un precio del dinero inferior a la inflación.

Además de lo insólito de la situación y de las dificultades que acarreará para el control de los precios en España, necesitados de un freno monetario, el actual panorama provoca una división clara entre beneficiados y perjudicados.

El ahorro se deprecia
Los ahorradores encuentran clarísimas dificultades para lograr que su dinero no se deprecie como consecuencia del incremento de la vida. Actualmente no existen productos exentos de riesgo que puedan ofrecer rentabilidades cercanas a la inflación. Por tanto, se está produciendo una rentabilidad real negativa. Únicamente la renta fija a largo plazo puede superar estos niveles de precios, pero en estos activos se asume un claro riesgo de depreciación de los bonos cuando se inicie una etapa de recuperación económica, suban los tipos y, consecuentemente, caiga el precio de los bonos.

Eso sí, es un momento extraordinarimente bueno para los que opten por endeudarse, que encontrarán unos niveles de tipos históricamente bajos. Ahora bien, conviene saber sobre todo que, si se adquiere un préstamo a tipo variable, la situación no puede durar mucho y habrá que hacer cálculos para aguantar las cuotas con tipos más elevados.