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EL ESTANCAMIENTO DE LA ECONOMÍA.

La OCDE rebaja el crecimiento de España y advierte del peligro de la inflación
La organización pronostica una recuperación lenta y frágil de los países miembros en 2003

JOAQUÍN PRIETO -  París
EL PAIS |  Economía - 22-11-2002

El viento de optimismo ha dejado de soplar. La recuperación económica de principios de 2002 no se ha sostenido y el ejercicio terminará peor de lo que se esperaba en el conjunto de los 30 países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), España entre ellos, cuyo producto interior bruto (PIB) no crecerá este año más allá del 1,8%, tres décimas menos de lo previsto en abril. La organización internacional ve posibilidades de que España crezca al 2,5% en 2003 (frente al 3,3% de abril), por encima de la media de la zona del euro, pero avisa de los riesgos que implica una inflación elevada. A su vez exhorta a mantener "un estricto control del gasto público", porque la pérdida de ingresos fiscales por la rebaja del impuesto sobre la renta representará, el año próximo, medio punto del PIB.

El crecimiento económico español ha quedado frenado a causa de la debilidad en el consumo de las familias y de la atonía de la demanda extranjera. Esta reducción de la actividad económica contribuye a hacer más preocupante la aceleración de la inflación, que además se ha producido en una época de abaratamiento de los productos energéticos. El índice de precios al consumo se disparó hasta el 4% interanual el pasado mes de octubre, muy por encima del 2% de previsión oficial.

El 'efecto redondeo'
La OCDE atribuye a la transición al euro -"en parte"- la elevada inflación subyacente (la resultante de eliminar los elementos más volátiles, alimentos frescos y energía) y recalca la persistencia de dos fenómenos en paralelo: un ritmo de crecimiento económico superior al de la zona del euro, pero una inflación también mucho más alta -en octubre, el diferencial de inflación con la Unión Europea alcanzó la cifra récord de 1,7 puntos-, cuya persistencia amenaza con "erosionar la competitividad" y "comprometer los resultados de la exportación", según se lee en la parte dedicada a España del informe de previsiones de la OCDE.

Los costes laborales siguen siendo más elevados que en la media de la zona euro, dado que las ganancias de productividad son "mediocres". La organización exhorta a vincular más estrechamente la evolución de los salarios con las mejoras de la productividad, lo cual ayudaría a disminuir ese diferencial de inflación con la zona del euro que tanto inquieta a los economistas de la OCDE.

Para mantener el presupuesto en equilibrio, como desea el Gobierno español, habrá que contar con que persista "el vigor" de los ingresos de la Seguridad Social y "un estricto control de los gastos". Si todo va bien, España podría crecer al 2,5% en 2003 y al 3% en 2004. La disminución de impuestos debería afirmar el consumo privado, porque las familias tendrán más dinero disponible. Pero lo más importante es el dinamismo en las exportaciones, un factor sometido a la incertidumbre de la actividad internacional. Pese a todo, el Gobierno español mantiene sus previsiones de crecimiento por encima del 2% este año y del 3% el que viene.